El mentalista y el millón de dólares

La banda había asaltado un banco con precisión de reloj. En la huida, uno de los ladrones cargaba una mochila que se calculaba que contenía al menos un millón de dólares. La policía lo interceptó a pocas cuadras, pero al momento de detenerlo la mochila ya no estaba. La conclusión fue inmediata: lo había escondido en algún lugar cercano.

El detenido fue llevado a la comisaría. Se lo veía consciente, atento, escuchaba todo, pero no podía pronunciar palabra. El shock de la captura lo había dejado momentáneamente sin voz. Los agentes intentaron hacerlo hablar, pero resultaba imposible. 

Los primeros minutos en un caso así son cruciales por lo que el comisario, impaciente, decidió recurrir a un recurso insólito: llamar a un mentalista para que se comunicara con el preso a través de la mente.

El mentalista llegó con su maletín, acomodó sus cosas sobre la mesa y comenzó la sesión. El comisario le ordenó transmitirle al detenido que diga dónde estaba la plata, y que si no hablaba, iba a tronar el escarmiento. El mentalista cerró los ojos, se concentró y luego informó:
—Dice que no canta.

El comisario se enfureció y le pidió al mentalista que insistiera, pero en el segundo intento la respuesta fue la misma:
—Dice que no canta.

Totalmente fuera de sí, el comisario le pidió al mentalista que le dijera que, si no cantaba dónde estaba la plata, lo metía cincuenta años preso. 

El mentalista volvió a conectarse y esta vez el detenido se ablandó, y mentalmente le confesó: “La guita está acá a la vuelta, en el primer cesto de basura”.

El mentalista abrió los ojos, se levantó rápidamente y comenzó a guardar sus cosas, como quien se prepara para salir. El comisario le dijo:
—¡Espere, hombre! No se vaya. Díganos qué le dijo.

 —Dice que no canta.


 

LA YA PA

 

Mozo hay3


 

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